Reduce los depósitos de grasa localizados con radiofrecuencia de polaridad alterna

La radiofrecuencia con polaridad alterna es una técnica estética no invasiva que tiene como objetivo combatir la grasa localizada: una de las imperfecciones más odiadas (junto con la celulitis) por las mujeres.

Hablamos de un trastorno caracterizado por la acumulación de tejido adiposo en partes específicas del cuerpo como caderas, muslos, abdomen, pantorrillas, brazos y glúteos que puede depender de un mal estilo de vida, factores hereditarios o la aparición de determinadas patologías.

Quienes la padecen tienen un problema de microcirculación que provoca una reducción de la oxigenación de los tejidos y, por tanto, una inflamación local.

Los profesionales de la estética, siempre en busca de los mejores tratamientos para combatir la grasa localizada, nos pueden ayudar con la radiofrecuencia de polaridad alterna, una tecnología que se puede aplicar en todas las zonas afectadas sin contraindicaciones particulares.

Un tratamiento reciente, nacido en USA (y aprobado por la FDA – Food and Drug Administration), que permite la reducción de depósitos de grasa localizados sin recurrir a la cirugía y sin el uso de anestésicos locales.

La maquinaria actúa concentrando calor en las membranas de las células grasas para hacerlas colapsar. Nuestro sistema linfático se encargará entonces de la disposición y eliminación de estos desechos.

El tratamiento no es doloroso y le permite regresar a sus actividades normales de inmediato; sin embargo, es posible que surja algún enrojecimiento o pequeños hematomas en las horas siguientes a la aplicación.

La radiofrecuencia con polaridad alterna no está indicada en caso de embarazo, pacientes con marcapasos o en presencia de prótesis metálicas, mientras que no se recomienda durante los primeros días del ciclo menstrual.

La fase analítica: el análisis termográfico

Sin embargo, antes de intervenir con esta tecnología, es recomendable realizar un análisis preventivo para comprender las condiciones reales e intervenir de manera efectiva.

La realización de un análisis termográfico de la grasa localizada permite detectar el estado del tejido subcutáneo permitiéndole distinguir las zonas de grasa blanda de las de grasa endurecida: de esta forma, nuestra esteticista o médico de confianza podrá configurar el tratamiento de la forma más eficaz posible.

Al ser un análisis completamente indoloro y contraindicado, es apto para cualquier persona y se puede realizar fácilmente tanto antes como después de cada tratamiento para controlar la evolución en el tiempo.

Se basa en el uso de placas termográficas de cristal líquido de alta resolución colocadas sobre la zona a analizar que, en pocos segundos, mostrarán una imagen en color de alta resolución, reflejando el estado de los tejidos subyacentes.

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